En la España actual

En Alemania, país de origen de la raza existe un envidiable y complejo entramado organizativo que permite seleccionar los mejores perros para la cría por medio de las pruebas de trabajo en sus diversos niveles y la selección de sementales recomendados para la reproducción en base a datos constatados sobre su aportación genética. Sobre esa sólida base la raza ha ido en constante progresión gozando cada vez de más y más adeptos en todo el mundo. Todos los perros que van a criar deben pasar obligatoriamente éstas pruebas y el cazador, desde que inicia la cría del cachorro ya tiene como objetivo inmediato su educación y adiestramiento para éstas pruebas. Digamos que existe en el cazador una conciencia colectiva que les lleva a seguir el camino que el VDD inició hace 100 años.

2004-LA-SAGA-DE-LOS-CABELLO

En España es diferente. Por el momento en España no es obligado que los perros que se van a utilizar para la cría pasen ningún tipo de test, ni de morfología ni de aptitudes. Basta con que ambos progenitores acrediten estar inscritos en el LOE. Esto a mi entender no es bueno para las razas de perros de trabajo porque el futuro de las mismas queda en manos de la persona que con experiencia o sin ella, críen con su perros.

En nuestros país los auténticos “ángeles custodios” de la raza han sido los propios cazadores, aún sin proponérselo. El Drahthaar no es un perro de sofá, ni de apartamento (aunque se adapta maravillosamente a todo), es un perro de trabajo “diseñado” para la caza, y el cazador español se ha encargado de realizar ésta selección de la manera más natural, desechando rápidamente aquellos ejemplares que no satisfacen sus necesidades.

En España, quizás como en ningún otro país del mundo y al amparo de la abundancia de caza se ha llevado a la práctica, de manera natural el lema que desde siempre a sido santo y seña del Club alemán, “A TRAVÉS DEL RENDIMIENTO SE LLEGA AL TIPO” Incuestionable aportación ha sido la llegada constante de perros importados, en un principio de Austria después de Alemania unos veces traídos por cazadores “ anónimos” y otras por un reducido grupo de “locos” por la raza de sobra conocidos por el aficionado en nuestro país (no son mas de tres o cuatro) que de manera interrumpida durante los últimos veinte años, han importado perros para la cría de las líneas más utilizadas en Alemania, y que tienen mucho que ver con la “buena salud” de la raza en nuestro país. En éstos últimos años han venido apareciendo nuevos aficionados que sin duda favorecerán el panorama canino en España en un futuro próximo.

El presente del Drahthaar en España tiene dos frentes bien definidos, por un lado el cazador, para mí el mejor de todos. Van a lo suyo que no es otra cosa que hacerse con buenos perros para la caza, mal que bien entienden que un buen
perro tiene un precio y lo que no quieren es ser engañados. De cuando en cuando cruzan sus perros para quedárselos, regalarlos a los amigos o sacar unos euros que nunca vienen mal para amortizar gastos de la caza, que no son pocos.

Es raro que “pierdan” un día de caza por participar en certámenes caninos con sus perros. Por otro lado están los que podríamos llamar criadores especializados, tienen de una a tres hembras, suelen ser cazadores muy aficionados,  están marcados por una férrea afición a la raza, son apasionados en la defensa a ultranza de sus perros y suelen sacar unas o dos camadas al año.